Supongo que eso que dicen, que para lo Bueno y para lo malo, que él siempre es algo que existe, que eso nunca se rompe, todas esas promeses, todos esos recuerdos quedaran conmigo por el resto de la vida. Pongo de mi parte, más que nadie, porque supongo... ¡Soy una persona fuerte! Sí, sí que lo soy. – Me miré al espejo y me sequé las lágrimas con el rímel corrido por la cara. Intentaba sonreír pero se me hace imposible. Sé que me faltaba él, ¿y qué? Cuando él ni siquiera estaba en mi vida yo seguí feliz, sin saber de su existencia y ahora... 5 MESES. 5 PUTOS MESES para que ahora...
Pero algo me quitó de mis pensamientos.
-¡Val ya estoy en casa!-Gritó desde abajo mi hermano mayor.
-¡Mierda! Ha llegado muy pronto- Pensé.
No tenía previsto que llegará tan pronto a casa. Quería tener una tarde donde poder desahogarme llorando y sin que mis padres ni mi hermano se entremetieran en medio.
Lo sabían y sigo fatal desde entonces. Supongo que he cambiado. Bueno, todo ha cambiado.
-¿Valeria, sigues mal?- escuche una voz detrás mío.
No puede aguantar y eché a llorar por enésima vez, agarrada a los brazos de mi hermano Quique.
-Venga alegra esa cara, tengo buenas noticies para ti. Escucha:
Entonces el cogió una carta, de su mochila, la abrió poniéndome cara de misterioso, aunque esa simple tontería me hizo sacar una sonrisita.
Mmmmm si, esto aquí, voy al grano jaja,
Valeria Sánchez Alonso ha sido admitida en el instituto de teatro música y artes.
Eche un chillido al aire. Supongo que el vecino lo escuchó, ya que cinco minutos después se presentó en la puerta de casa alarmado.
Bajé y lo recibí:
-¡¿Que ha pasado Val?! ¿Estás bien?
-Sí, ahora sí.
-No lo entiendo...
-Pasa Alex.
Lo hice pasar. No tuve que indicarle como llegar a mi habitación ya que no era la primera vez que entraba en mi casa.
Alex y yo íbamos al mismo instituto, y a la misma clase y al saber que éramos vecinos, la confianza fluyó sola.
Subimos a mi cuarto donde mi hermano me abrazó por última vez, dejándome una palabra en mi odio.
-Val, sonríe.
Otra sonrisa. Como me conocía mi hermano. Nos llevamos unos 4 años, y aunque dicen que los hermanos siempre se pelean, Quique y yo somos una excepción.
-¿Val...? ¿Qué pasa?
-¡Me han aceptado para este curso en la escuela de teatro música y arte!
-¿ENSERIO? Me alegro mucho...- Se acercó a mí y me abrazo con fuerza, aun así yo sabía que no se alegraba mucho, ya que eso suponía dejar el instituto y alejarme de él.
-¿Y Bueno, cuando empiezas?
-Cuando empiece el curso supongo.
Seguimos hablando un poco sobre todo y después se tuvo que ir dejándome en la soledad una vez más. Se podría decir que tengo miedo a estar sola, a sentirme sola ya que echo de menos a él.
El verano pasaba muy rápido, y yo aún estaba afectada por lo que había pasado hace 5 meses. Y es que en algo acertaba la gente, el primer amor, nunca se olvida.


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