Me despierto y una vez más pensando en ella. No era normal que cada noche y cada mañana me viniese a la mente su rostro, sus labios; esos labios que al final de verano besé.
Apago el despertador que ha estado sonando mientras la recordaba. Me estremezco al ver a mi hermana pequeña mirándome a través de la pequeña obertura que quedaba en la puerta.
-Laura, por favor, vete.-dijo intentando sonreír
-No quiero
-Vete… ¿O quieres que mamá te quite las muñecas?-Sabia que eso le molestaría a mi hermana. Sus muñecas es lo que más quiere en el mundo, bueno, ¿y que niña de 7 años no quire a sus muñecas?
Abre la puerta y se sienta encima de mi cama.
-Tengo miedo- dice con los ojos húmedos.
-¿Miedo? ¿de qué?-pregunto mientras le abrazo con fuerza.
-Del cole
Quedé un poco asombrado. ¿Miedo? ¿Laura tenía miedo? No podía ser. Laura, es una de las personas más fuertes que he conocido en mi vida, y no lo dijo porque es mi hermana. Y es que cuando mi madre, tuvo… cáncer, ella, fue la que le sacó más sonrisas.
-Pero si tú eres muy valiente, seguro que todo irá bien.
-Se reirán de mí, por mi pelo corto, quiero tener el pelo largo- y echó a llorar.
La abrace mucho, durante mucho rato, hasta que sus lágrimas se secaron. Ella es la que había decidido tener el pelo corto, y por una buena causa. Ese día demostró que era pequeña con un corazón gigante. Y es que, después de mudarnos aquí y de que mi madre se hubiese recuperado del cáncer de pecho… (RECUERDO)
-¿Quieres el pañuelo?-Pregunta mi padre mientras conduce, indicando con la cabeza un pañuelo rosa que tiene a su lado.
-No, gracias.- Dice mi madre, desde el asiento trasero del coche, sentada a mi lado.
-¿Y cómo crees que reaccionará Laura?-Pregunta mamá algo extrañada.
-Bien, ya se encargó Alex de explicarle la situación.
-Sí, se lo explique que estabas enferma y te tenían que cortar el cabello. No se lo tomó muy bien.-explico.
Durante el trayecto no hablamos más, solo se escuchaba el ruido de la lluvia.
Al llegar a casa…


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